Cómo el Ejercicio Fortalece la Memoria de Trabajo

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Hoy ya no hay duda de que la actividad física no solo mejora la salud del cuerpo sino también las capacidades mentales. Aún no se conocen todos los mecanismos fisiológicos exactos que están involucrados en la relación entre el deporte y el cerebro pero según lo investigado hasta ahora parece tratarse de una influencia amplia que actúa sobre estructuras tejidos y procesos biológicos diferentes en el sistema nervioso y sistemas cercanos incluyendo la creación de vasos sanguíneos sinapsis e incluso la creación de nuevas neuronas en el cerebro. La actividad física también mejora la flexibilidad cerebral que es esencial para el funcionamiento y la adaptación incluso en situaciones de daño cerebral o lesión nerviosa.

La memoria operativa constituye un elemento esencial de nuestra mente. Es un tipo de memoria a corto plazo que nos permite guardar y manipular información temporalmente para llevar a cabo tareas inmediatas, como mantener un diálogo, solucionar problemas, orientarse o ejecutar otras acciones. Los datos en la memoria operativa solo permanecen disponibles por un período reducido y, si no se refuerzan, se pierden. En la investigación, la memoria operativa se analiza según su capacidad, es decir, la cantidad de información que puede mantenerse accesible en un momento dado.

Investigadores del cerebro y la conducta utilizan tareas específicas de memoria como presentar una secuencia de números y pedir a los participantes repetirla o repetirla al revés. Otro ejemplo es una tarea llamada N-back en la que los participantes ven una secuencia de estímulos y deben identificar cuando el estímulo actual coincide con el que apareció varios pasos antes. Para tener éxito deben actualizar constantemente la información que guardan en la memoria de trabajo.

Existe también una tarea llamada Delayed match-to-sample en la que se debe memorizar un patrón de cuadros de diferentes colores e identificarlo después de una pausa. El desempeño revela cuánto tiempo se mantiene la información en la memoria de trabajo.

Los deportistas deben demostrar capacidades físicas y mentales altas. En varios deportes utilizan la memoria de trabajo para seguir los movimientos de otros jugadores y tomar decisiones rápidas. Investigaciones encontraron que deportistas experimentados muestran mejores resultados que principiantes en tareas relacionadas con la memoria. También jugadores profesionales mostraron mejores resultados en tareas de memoria de trabajo comparados con aficionados.

Pero surge la pregunta si la práctica deportiva mejora también la memoria de trabajo general que no está relacionada con el deporte. Un estudio que combinó resultados de varios trabajos encontró que los deportistas obtienen mejores resultados en pruebas generales de memoria de trabajo aunque las diferencias son pequeñas. Cuando compararon los resultados con personas de estilo de vida sedentario las diferencias aumentaron lo que muestra el efecto negativo de pasar muchas horas sentado.

Sin embargo los estudios no analizaron si la actividad física diaria no profesional como gimnasio caminatas o yoga puede mejorar la memoria de trabajo. Es posible que sí pero aún no hay una respuesta clara.

Comparaciones entre deportistas profesionales y aficionados mostraron resultados similares en las pruebas de memoria. Tal vez la mejora está relacionada con una rutina de entrenamiento constante y no con un nivel alto de rendimiento. También es posible que después de cierto nivel exista un límite que no permite mejorar más la memoria de trabajo.

Otro artículo encontró que una variedad de actividades deportivas distintas en intensidad y frecuencia influyen positivamente en los procesos de pensamiento y procesamiento de información. Por eso es posible que no sea necesario ser un deportista destacado para disfrutar de los beneficios cognitivos de la actividad física.

Los investigadores también examinaron diferencias entre tipos de deporte. Propusieron que los deportes de equipo podrían mejorar más la memoria de trabajo debido a la necesidad de coordinar más factores simultáneamente pero los resultados no fueron concluyentes. La comparación entre actividad aeróbica y anaeróbica tampoco generó conclusiones claras debido a la falta de datos.

Finalmente es importante notar que estos estudios muestran correlaciones y no una relación de causa. Es posible que el deporte mejore la memoria de trabajo pero también es posible que personas con mejor memoria de trabajo tengan más éxito en el deporte o que exista un tercer factor que influye en ambos. Para entender la relación se necesitan estudios controlados adicionales.

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